lunes, 17 de diciembre de 2012

TRADICIONES NAVIDEÑAS (I)

Como ya tenemos el resto del año para poder hablar de todo lo que rodea al mundo de la cosmética, hemos decidido, desde Cosmo Cosmetics, que emplearemos esta última semana antes de las vacaciones de Navidad, para hablar de las tradiciones y sus orígenes.
 
Hoy hablaremos de algunas tradiciones que se siguen en Cataluña, que son las que más de cerca nos tocan. Las dividiremos en dos partes, y el miércoles seguiremos con el resto.
 
Desde finales del mes de noviembre comienza el período en que se puede poner en marcha la iluminación ornamental navideña. Las calles y los interiores de las casas aparecen, desde el inicio del Adviento y hasta final de Navidad iluminados con todo tipo de luces. Este conjunto de luces encendidas tienen la función de solemnizar la fiesta y de iluminar las calles, especialmente las zonas comerciales. En algunas localidades se solemniza el día del encendido de las luces, haciendo alguna celebración o acto especial.



Santa Lucía se celebra el día 13 de diciembre, el día de su martirio y fecha en que según el antiguo calendario juliano, procedía la noche más larga del año, el solsticio de invierno. Ese día, o durante el fin de semana más cercano, se organizan fiestas, ferias y otras celebraciones especiales coincidiendo con la próxima llegada de la Navidad. Estos "Mercados de Navidad" o "Ferias de Santa Lucía", ponen a la venta toda la ornamentación casera de las fiestas navideñas.


 
Con sus casi dos siglos de vida, la Lotería de Navidad "El Gordo" se ha convertido en una tradición y un símbolo navideño. El primer sorteo se celebró el 18 de diciembre de 1812. Desde el primer sorteo, fueron los niños de San Ildefonso los encargados de cantar los números, que hasta el 1913 estaban impresos en papeles. A partir de esta fecha, se implantó el sistema de bombos y bolas de madera que se sigue utilizando hoy. Actualmente, todos los 22 de diciembre la ilusión llega a nuestros hogares gracias al sorteo extraordinario de Navidad, el premio máximo del que tiene un valor de 3 millones de euros.


 
La costumbre de representar el nacimiento de Jesús durante el tiempo navideño, de reproducirlo escénicamente a través de personajes vivos o de figuras plásticas, es una tradición muy arraigada en Cataluña. Además, el pesebre catalán tiene una figura propia, el caganer, con un origen que se remonta al siglo XVIII. En la tradición popular en Cataluña, en el pesebre se colocan las figuras esenciales (la Virgen, el Niño Jesús, San José, el buey, la mula, los adoradores-pastores y reyes-, el ángel anunciador, etc.) dentro de un paisaje con trozos de corcho y musgo. La construcción del pesebre se iniciaba el 25 de noviembre, día de Santa Catalina, y se desmontaba después del 2 de febrero, día de la Candelaria.



En la tradición catalana, además de las figuras de raíz religiosa hay una de inspiración popular: el caganer, que se remonta al siglo XVIII. En los belenes catalanes, el caganer aparece medio escondido en un rincón, yendo de vientre al aire libre y a menudo con una pipa en los labios. Tradicionalmente vestido con camisa blanca, pantalones oscuros y barretina, el caganer es, a diferencia del resto de personajes del pesebre, reinterpretado y modificado anualmente por parte de los figuristas. Se pueden ver de todo tipo, y cada vez más, que representan personajes de relieve público, desde políticos hasta personajes de animación, pasando por deportistas. Esta metamorfosis anual del caganer se ha convertido, con el tiempo, en un reflejo de la actualidad política, económica y social del país y también del resto del mundo. La pasión catalana por pesebres, sin embargo, ha ido más allá de la representación a través de figuras plásticas. El sueño de poder pasearse por el pesebre de musgo, entre bosques y ríos, rodeados de acantilados y de hogueras con pastores que duermen al raso, se hace realidad en numerosos pesebres vivientes que se celebran en todo el país desde mediados siglo pasado.


 
El tió no era, en principio, otra cosa que el tronco que ardía en el hogar, el fuego en el suelo. Un tronco que, al quemar, daba bienes tan preciosos como el calor y la luz, y que de forma simbólica ofrecía presentes a los de la casa: golosinas, barquillos, turrones.
El tió tiene un mismo objetivo: ofrecer regalos a los de la casa. Regalos que han variado con el tiempo. En un principio eran básicamente dulces, barquillos, turrones lo que se necesitaba para celebrar la fiesta, hoy hay una tendencia a utilizar el tió para hacer presentes de más envergadura. Con todo, hay que diferenciar la tradición del tió de otras costumbres y personajes navideños. El tió no ha sido nunca una máquina de traer regalos. El tió es hace cagar, según la costumbre de cada casa, en Nochebuena después de la Misa del Gallo o el mismo día de Navidad.



A diferencia de otras costumbres y personajes, procedentes de culturas de otros países, de los cuales sólo conocemos la forma más superficial (árbol de Navidad, Papá Noel, etc), el tió "ha conservado todo un ritual tradicional. El tió es una ceremonia doméstica o de pequeña comunidad (escuela, grupo de amigos), que consiste en el canto de una o más canciones características para acabar finalmente golpeando el tronco con fuerza.

2 comentarios:

  1. Yo no veo ya una navidad sin lotería :D nunca me toca pero disfruto ese día...
    bs wapa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes toda la razón, siempre nos queda una pequeña esperanza....

      Eliminar