lunes, 22 de octubre de 2012

LA DERMIS (IV)

En el post de hoy vamos a descubrir un poco más nuestra dermis y vamos ha hablar de los folículos pilosos.
 
Los folículos pilosos son invaginaciones tubulares de la epidermis . El pelo se produce por queratinización de células formadas dentro de la matriz en la base del folículo. Esta matriz epidérmica rodea una pequeña papila dérmica que está invaginada en su base.
 
 
Existen aproximadament 120.000 folículos en el cuero cabelludo humano. Cada unos de ellos experimenta un ciclo de actividad, en el cual una fase activa (anágena), que dura entre unos y tres años o aún más, está seguida por una fase corta de transición (catágena) y una fase de reposo (telógena). Este proceso implica el cese de la mitosis (división de las células) en la matriz y que la queratinización de la base expandida del pelo para formar un "bastón", que es retenido hasta que el folículo se activa de nuevo, cuando se cae el pelo. De este modo, aproximadamente 100 cabellos se pierden normalmente todos los días del cuero cabelludo.
 
 
Tal actividad cíclica del folículo piloso se puede considerar como reminiscencia de la muda en otros mamíferos. A diferencia del cuero cabelludo humano, donde la actividad de cada folículo se presenta independiente de sus vecinos, algunos animales, tales como ratas y ratones, exhiben patrones en ondas de crecimiento de nuevos pelos y muda, que empieza en el centro del vientre y se extiende por los costados hasta el dorso. Estos modelos han demostrado ser interesantes para experimentar sobre factores que controlan el crecimiento del pelo, pero no se debe suponer que tenga relación directa con la calvicie humana. Sucede que los folículos pilosos tienen un ritmo intrínseco, cuyo mecanismo queda sin descubrir, pero que puede ser modificado por hormonas circulantes y, de este modo, a su vez, por factores ambientales que actúan a través del hipotálamo y la pituitaria. Así, la muda, como la actividad reproductora, está regulada por las estaciones. Tal vez aún el cuero cabelludo humano retiene un reflejo de la muda estacional cuando aumenta el desprendimiento de bastones capilares en el otoño.
 
En la pubertad se desarrolla pelo grueso terminal (distinto del vello fino) en las regiones axilares y púbicas de ambos sexos y en el rostro del varón continúa aumentando en cantidad durante varios años. El crecimiento de este pelo se inicia y depende de los andrógenos (hormonas esteroides masculinas), que son secretadas por los testículos del varón y por las glándulas suprarrenales y ovarios de la mujer. También el pelo del cuerpo tipo varón depende de los andrógenos, aunque su cantidad y distribución varía grandemente entre los individuos. De la elevada y anormal producción de andrógenos se originan cantidades inaceptables de pelo facial y corporal en la mujer, conocido como hirsutismo, pero también son importantes las variaciones individuales en la sensibilidad del objetivo de los folículos pilosos. Los compuestos que bloquean la acción de los andrógenos, conocidos como anti-andrógenos, ofrecen posibilidades para aliviar el hirsutismo.
 
 
 
La alopecia de tipo masculino es un trastorno hereditario en que el pelo terminal desarrollado vigorosamente es reemplazado gradualmente por fibras muy pequeñas y sin utilidad estética en zonas del cuero cabelludo.
Las mujeres raramente desarrollan zonas de clara calvicie, aunque con frecuencia padezcan de pérdida difusa de cabello.
Se está lejos de hallar una explicación al por qué las hormonas masculinas fomentan el crecimiento del cabellos en el rostro y cuerpo, y lo aniquila en el vértice del cuero cabelludo.

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